El ácido gálico (ácido 3,4,5-trihidroxibenzoico) es un ácido fenólico de origen natural que se encuentra abundantemente en agallas, zumaque, hojas de té, corteza de roble y semillas de uva. Se produce comercialmente mediante hidrólisis ácida de taninos o degradación enzimática del ácido tánico.
El ácido gálico es un potente antioxidante y sirve como componente clave de los taninos hidrolizables (galotaninos y elagitaninos). Demuestra propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y anticancerígenas en investigación preclínica. Comercialmente, el ácido gálico se utiliza en la conservación de alimentos, síntesis farmacéutica (trimetoprima), fabricación de tintas, fotografía y formulaciones nutracéuticas.