La crocina es un glucósido apocarotenoide natural hidrosoluble responsable del característico color dorado-amarillo del azafrán (Crocus sativus). Se extrae de los estigmas desecados de azafrán mediante métodos acuosos y se purifica por cromatografía.
La crocina es el carotenoide bioactivo más abundante en el azafrán, junto con el safranal (aroma) y la picrocrocina (sabor). La investigación demuestra las propiedades neuroprotectoras, antidepresivas, antioxidantes y protectoras de la retina de la crocina. Comercialmente, la crocina se utiliza en suplementos de soporte del estado de ánimo, formulaciones de salud ocular, colorantes alimentarios naturales y preparaciones farmacéuticas.