El té instantáneo se fabrica infusionando hojas de té con agua caliente, filtrando, concentrando el extracto y secando (típicamente mediante secado por aspersión o liofilización).
El polvo resultante preserva los polifenoles naturales, la cafeína, el color y el aroma del té de origen. Se suministra en múltiples grados — negro, verde, oolong, jazmín — y en formas convencionales o solubles en agua fría para diversas aplicaciones de bebidas.