El dióxido de silicio, también conocido como sílice, es un compuesto mineral de origen natural ampliamente utilizado en la industria alimentaria como auxiliar de procesamiento. Su función principal es como agente antiaglomerante que previene la formación de grumos y mejora las características de fluidez de los productos alimentarios en polvo y granulados.
El dióxido de silicio de grado alimentario se produce en forma amorfa, que es diferente de la sílice cristalina y se considera seguro para el consumo. Es eficaz a niveles de uso muy bajos, típicamente del 1-2% del peso del producto, y no afecta al sabor, color ni valor nutricional. El dióxido de silicio también sirve como adsorbente y vehículo para aromas, vitaminas y otros ingredientes activos.