El ácido láctico se produce comercialmente por fermentación bacteriana de sustratos de carbohidratos como almidón de maíz, azúcar de caña o suero de leche utilizando especies de Lactobacillus. El producto resultante es un líquido transparente, incoloro a amarillento, con un sabor ácido suave y limpio que es menos agudo que el del ácido cítrico o fosfórico.
El ácido láctico de grado alimentario está disponible en concentraciones del 50%, 80% y 88% y tanto en formas L(+) como DL racémica. El ingrediente funciona como un acidulante versátil que reduce el pH para inhibir el crecimiento microbiano al tiempo que contribuye al desarrollo del sabor en productos alimentarios fermentados y acidificados. El ácido láctico se considera un conservante natural y es compatible con formulaciones alimentarias de etiqueta limpia y ecológicas.