El blanqueador no lácteo se fabrica emulsionando aceites vegetales hidrogenados o fraccionados con portadores de carbohidratos, emulsionantes y estabilizantes, seguido de secado por aspersión para producir un polvo de fluidez libre. La formulación incluye típicamente caseinato de sodio u otras proteínas como agentes emulsionantes, junto con sólidos de jarabe de maíz o glucosa como rellenos de carbohidratos. El producto resultante se dispersa fácilmente en bebidas calientes para proporcionar blanqueamiento, cuerpo y una sensación en boca suave similar a la nata láctea.
El blanqueador no lácteo es estable a temperatura ambiente y no requiere refrigeración. Ofrece ventajas logísticas significativas sobre los blanqueadores lácteos líquidos. Está disponible en grados estándar, premium y especiales con diferentes contenidos de grasa, sabores y perfiles funcionales.