El Cloruro de Lisozima se produce tratando la lisozima purificada con ácido clorhídrico diluido, seguido de cristalización y secado. La sal resultante es más soluble en sistemas acuosos que la lisozima en forma libre, con un pH óptimo de 5,2–5,6.
Esto permite una dispersión uniforme en matrices lácteas y de bebidas. Cumple las especificaciones de las farmacopeas FCC, JP y EP.