El Colorante Caramelo se produce mediante un tratamiento térmico cuidadosamente controlado de carbohidratos de grado alimentario como glucosa, sacarosa o jarabe de maíz, con o sin la adición de reactantes aprobados de grado alimentario. Se clasifica en cuatro tipos (Clase I a IV) según los reactantes utilizados durante la fabricación, y cada clase ofrece diferentes propiedades de carga e intensidades de color adecuadas a aplicaciones específicas en alimentos y bebidas.
El Colorante Caramelo es, con diferencia, el colorante alimentario más consumido por volumen a nivel mundial, valorado por su origen natural, versatilidad y excelente estabilidad. Proporciona una gama de tonos marrones desde ámbar claro hasta expreso intenso y contribuye tanto al atractivo visual como a la complejidad del sabor. Se dispone de formas líquidas y en polvo para adaptarse a diversos procesos de fabricación y tipos de productos.