La natamicina, también conocida como pimaricina, es un compuesto antifúngico de origen natural producido por la fermentación aeróbica de Streptomyces natalensis. Pertenece a la clase de antimicrobianos macrólidos poliénicos y actúa uniéndose específicamente al ergosterol en las membranas celulares fúngicas. Esto interrumpe la integridad de la membrana y previene el crecimiento fúngico. La natamicina no tiene efecto sobre las bacterias. Esto la hace ideal para aplicaciones donde los cultivos bacterianos beneficiosos deben permanecer activos.
El compuesto es eficaz a concentraciones muy bajas, típicamente de 1-20 ppm en superficies alimentarias. Se utiliza ampliamente en las industrias láctea y cárnica como tratamiento de superficie para prevenir la contaminación por mohos durante el almacenamiento y la maduración. La natamicina está aprobada para uso alimentario en más de 40 países y está reconocida como conservante natural seguro y eficaz por las autoridades internacionales de seguridad alimentaria.